Príncipe azul, no tal azul

Por Vania Ayelen Benitez Arguello, alumna de SMR 2º

Azul de lejos no es tan azul. Si hace unos años me hubieran dicho que estaría escribiendo esto, me hubiera reído porque siempre creí que a mí esto no me pasaría nunca 

Realmente no sé cómo comenzó, tan solo tenía 14 años cuando le conocí aún seguía soñando con esos  Vania Ayelen Benitez Arguello 06-03-2019 SMR2B MI PRINCIPE AZUL NO TAN AZUL - copiaamores de películas y sí, él fue toda una película. Era un encanto de chico un poco celoso pero eso significa que me quiere ¿no?, él siempre era tan atento ¿sabes? Tanto que no lo vi venir, no sé cuándo comenzó el control o igual siempre estuvo ahí, y yo me negaba a verlo.

Unas de nuestras primeras discusiones fue por en un amigo en concreto o el único amigo que tenía en aquel momento recuerdo que yo no entendía cuál era el problema, era un amigo que nunca había intentado nada, ¿acaso no confiaba en mí? Él me decía que no le caía bien, que dejara de verlo, y al principio yo no le hice caso, no tenía ningún sentido. Pero las discusiones no paraban, yo decidí hacerle caso, además qué más daba, él era mi novio, me quería y solo deseaba cuidarme. Es normal que le preocupe con quien voy.

El tiempo fue pasando y yo no me daba cuenta de que poco a poco me iba aislando. Ya casi no veía a mis amigas de verdad, estaba ciega, lo amaba, él a mí y yo lo sabía; él siempre estaba conmigo en los malos momentos, era el mejor apoyo, tenía sus cosas pero no eran nada, el cuidaba de mí, me hacía sonreír, él era bueno.

El problema comenzó cuando me empezó a poner restricciones que no entendía sus porqués y carecían de sentido: no podía arreglarme, tampoco ponerme ropa justa; yo hacía lo que él me decía, no quería discutir, quería que él fuera feliz, pero llegó un momento en el que yo no podía hacer lo que él quería y así mi vida se empezó a basar en lo que él deseaba y en lo que yo no le podía dar. Me causó muchos problemas porque no podía hacer todo perfecto y jamás logré que fuera feliz.

Durante dos años, él fue mi vida, no veía a nadie más que a él, no tenía amigos ni nada, él se enfadaba si tenía amigos. Poco a poco el amor que yo sentía por él se transformó en miedo y sin embargo, no quería perderlo. Aun lo pienso y ni siquiera sé cómo escape de esa tortura. Hui después de 3 años de maltrato, él no cambió jamás y mucho menos le importó verme mal o llorar por cada cosa que me hacía, él realmente pensaba que era mi dueño y yo también lo pensé durante mucho tiempo: “¿Qué haría yo sin él? ¿Cómo podría vivir? Él no es tan malo, sólo tiene un carácter difícil y además me tiene que aguantar con todas mis tonterías”.

Desde aquí, seas mujer o seas hombre, nadie es dueño de ti, ni de quien eres. Solo tú puedes cambiarte y elegir cómo ser, no esperes encontrar a tu príncipe azul;él no será tan azul.

 

 

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