¿Estoy a salvo?

¿Estoy a salvo? No, claro que no. No cuando, si abusan de mí, se me juzga por cómo iba vestida o cuánto alcohol había tomado. ¿Cuán injusta puede ser la justicia, para dejar que una chica con pruebas de haber sido violada, siga sufriendo por saber que “ellos” siguen en la calle? Muchos somos los que luchamos por la igualdad que queremos, pero parecen ser más poderosos los pensamientos e ideales opresores. Mucha gente no es consciente del miedo que se pasa, volviendo a casa tarde de madrugada, transitando un callejón en una zona poco transcurrida o por querer estrenar esa falda corta.