Caos mental

Por Noemí Melisa Vasquez Chalampuento, alumna de GIAT 1º

“No me gusta la compañía de la depresión, pero somos viejas amigas”.  

Hola, me llamo Camila, soy una adolescente normal y corriente como cualquier otra, o al menos eso aparento. 

Tengo un hermano mayor y un perro que se podría decir que son muy parecidos, también vivo con mi padre, y mi madre… bueno ella un día se fue… A pesar de eso, somos una familia bastante unida sin problemas aparentemente hacia los ojos de la gente. 

Me levanto todos los días para ir al instituto, aunque cada día con menos ganas… El instituto… es52 Noemí Melisa Vasquez Chalampuento Giat1 1-3-22 Caos Mentala etapa que para muchas personas es lo más, para mí está siendo una completa basura, sí, así es.  

Una tormenta en mi cabeza es en lo único que pienso, quizás nadie lo note, o quizás yo trate de esconderlo, no sé, lo único cierto es que no estoy bien. Son días y noches con una ansiedad constante, encerrada en mi cuarto llorando y mirando al techo, preguntándome el por qué de casi todo. Así día tras día, pensando todos los días “¿qué hago aquí?”, aunque mi mayor voluntad para seguir adelante es mi pequeña familia, tenemos muchos problemas en casa, familiares y económicos también, pero mi padre hace todo lo que está en sus manos para sostener nuestro hogar, pero ¿dónde está mamá?, desde ese día en el que se fue noté que algo dentro de mí murió.  

Dicen que la vida sigue y yo seguí adelante y lo intento, lo juro, pero a veces la mente es más fuerte que el cuerpo, y no porque yo sea muy débil, porque me considero una persona muy fuerte, luchando conmigo misma día a día, pero esa lucha también agota y no te das cuenta hasta que llegas a ese punto en el que te ves en el espejo y dices “¿en qué momento he acabado así?”. 

He intentado curarme de varias formas, buscando ayuda, hablando con “amigas”, pero nada de eso resulta, porque para el médico “soy muy joven y ya se me pasará” y para mis amigas “todo mejorará tía”. Nadie me entiende, nadie presta atención al dolor ajeno y mucho menos al dolor de una adolescente, una simple adolescente. 

Ya no sé cómo seguir adelante y me duele saber que puedo causar un dolor mayor a mi padre si yo… si yo hago alguna locura… Solo quiero que alguien se siente conmigo a hablar y que me entienda, pero que me entienda de verdad, que alguien me de un abrazo… un abrazo no es pedir mucho, ¿no? Además, que es mejor llorar acompañado que hacerlo sola, duele un poco menos. 

Estoy segura de que hay muchos jóvenes pasando por la misma situación que yo, sé que no soy la única, por eso pienso que no estoy sola y que, si otros pudieron, yo también podré, por papá, por mi hermano, por mí.  

Por eso hoy en día sigo en esa batalla mente-cuerpo, puede ser que consiguiéndolo o puede ser que no, pero no me rindo y espero poder sanar poco a poco. 

Lo único que necesitamos todos los que pasamos por esto es tener voz ante problemas que para otros pueden ser una tontería, pero para una persona con ansiedad y depresión no es nada fácil, por eso hay que dejar de minimizar el dolor ajeno, porque tú no sabes por lo que yo estoy pasando y yo no sé por lo que tú estás pasando ni cómo te afecta.  

Mi mayor deseo siempre será que se de más importancia a la salud mental, que no se trate de locas a las personas y que algún día todos entendamos que cada personita tiene un caos mental, ya sea leve o grave. 

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