Diez años de prisión

Por Claudia García Corcobado, alumna de GAD 1º

Esta historia es un hecho real, no es una historia basada, aquí no salen hadas, duendes, dragones o vampiros condenados a un amor eterno por una inmortal, como las que estoy acostumbrada a escribir y leer desde hace bastantes años.  

Aquí solamente sale la historia de una pobre chica narcisista que acabó en una cárcel junto con sus demonios internos. Cada segundo tiene que estar alerta, si se acercan, si la sonríen, si le tienden la mano… desde hace unos años, m19 Claudiae he metido en un agujero sin fondo y desde entonces he permanecido allí, a la sombra. Al principio fui luz, pero me convertí en oscuridad con la misma fuerza y rapidez que los plomos de un hogar. Sé que resulta bastante estrafalario y tal vez, haya gente que consiga verlo como una fortaleza dos años después. Pero yo he necesitado diez años para empezar a buscar una salida. A veces tengo pensamientos de mi otra vida, todos son felices y raudos. Uno de esos momentos, estaba con mi hermana, éramos muy pequeñas, recuerdo que nevaba, abrimos la ventana y sacamos un plato de juguete, esperábamos a que cayeran copos de nieve, luego nos lo comíamos, también recuerdo que algunas noches, cuando teníamos que dormir juntas, mi hermana me decía que conocía a un hada y su novio el ogro, y que querían hablar conmigo, yo ya sabía que era mentira, y que era ella quien le daba las voces, pero aun así disfrutaba de los momentos. Por las mañanas, poníamos una de nuestras almohadas simulando que era un puente de mi cama a la suya, o la suya a la mía, siempre conseguía caerse, pero también conseguía que saliera de nosotras unas cuantas risas. En aquellos momentos, mi hermana y yo éramos muy felices, ella era un poco medrosa y tímida, yo era valiente y extrovertida, pero lo que me pasó al llegar a la secundaria me superó totalmente, nunca hubiera podido creer que esa luz que albergaba mi corazón, se hubiera fundido, pero así era, había entrado en una guerra que no quería pertenecer, me refugié en un manto de miedo e inseguridad, me escondí en cada personaje que leo, vivo cada personaje que creo, solo para no ser quien soy, rápidamente me convertí en un ser pusilánime y egoísta. 

El momento en el me gustaba leer y escribir es otro recuerdo venturoso, me sentía tan bien cada vez que estaba dentro, y cuando estaba fuera quería volver, no quería irme nunca, por eso hice de él mi guarida secreta, mi mundo interno en el que la música es la puerta. Al principio no me gustaba nada leer, pero al leer ese libro en la escuela, sentí una felicidad que no había experimentado nunca, no puedo estar ningún día sin meterme en ese mundo de color, magia y esperanza, porque apartarme de la música y de mi mundo es como quietarle a un borracho su alcohol, lo supe cuándo por un tiempo tuve que quedarme sin música, por lo que no puede viajar. Cuando recibí unos auriculares, mi manera de actuar fue la misma que la de una persona que lleva sedienta varios meses y al final encuentra una botella de agua, sin importarle que se ahogue, solo le importa quitarle esa sed tan infernal que tiene. 

Ahora me estoy socializando, pero habrá cosas que nunca cambiarán, no volveré a ser esa niña risueña y optimista, no tendré el mismo coraje que tenía antes ni tampoco recuperaré la relación tan especial con mi hermana, conseguiré tener un equilibrio entre la que era y la que soy, ya es hora de que mis recuerdos se conviertan en eso, en recuerdos. Si, sufrí bullying durante cinco años seguidos, nunca tuve el valor de decirlo en ese momento, pero ya tengo la fuerza necesaria para contarla una y mil veces. Al principio no creí que volvería a tener la suficiente confianza para hablar con alguien, pero mi muro se va derribando. 

Uno de mis objetivos es en convertirme en una escritora reconocida de novelas y cuentos, se que el camino es difícil pero no pienso en tirar la toalla, J. K. Rowling no lo hizo y ahora es la escritora más famosa del del mundo, si se hubiera quedado con el primer no, el segundo o el tercero, nunca hubiéramos conocido una obra tan fantástica, ella no perdió la toalla ¿Por qué lo tengo que hacer yo? 

Comments on this post

No comments.

It is necessary to login to write comment.

Trackbacks and Pingbacks on this post

No trackbacks.

TrackBack URL